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viernes, 8 de marzo de 2013

Pa' que nos enmezcalemos


“Agua de las verdes matas, tú me tumbas, tú me matas y me haces andar a gatas”



Desde hace un par de años hemos visto presente al mezcal cada vez en más lugares, pero ¿realmente sabemos qué es el mezcal?


Bueno pues empecemos diciendo lo básico, el mezcal es un destilado del jugo fermentado de diversas especies de magueyes. Se sabe que en México hay más de 100 especies de agaves y cada uno de ellos produce un tipo de mezcal diferente y aunque pueda ser algo impactante para muchos debo decirles que, el tequila es un tipo de mezcal que lleva ese nombre por el lugar en donde se elabora.


Se sabe de la existencia de “hornos” pertenecientes a culturas prehispánicas, que pudieran haber sido utilizadas para el tratamiento de las piñas pues ya en esa época se cocía la piña de maguey; esto era llamado mexcalli y aunque hay quienes aseguran haber descubierto unas ollas en las cuales era destilado el jugo obtenido de las piñas ésta versión es bastante ambigua así que situaremos el inicio de la producción de mezcal como destilado en el periodo de colonización cuando los españoles; viejos conocedores del proceso de destilación trajeron en sus embarcaciones alambiques y enseñaron el proceso a los nativos, lo que en algún momento resulto en la obtención del mezcal.



El maguey dependiendo su especie tarda de cinco a 13 años en alcanzar la madurez necesaria para convertirse en mezcal por eso los maestros mezcaleros dicen que el mezcal se toma joven pues ya viene añejado por origen. Aunque también lo añejan en barricas; pero esto transforma su sabor natural y cubre la sutileza de sus aromas naturales. El mezcal debe tener un grado alcohólico de 45 a 50° para apreciar sus características aunque los hay con mayor y con menor concentración.
Cuando al mezcal se le mezcla algún producto aromático se denomina curado, y entre estos podemos encontrar los curados de maracuyá, gusano, poléo, ruda entre otros.



Cada quien tiene su sello propio para tomar mezcal pero para los que no tengan ni idea de cómo lograrlo les tenemos unas sugerencias.
  • Hay que beber mezcal en recipientes de boca ancha; ¡yo prefiero la jicarita!
  • El primer sorbo debe ser pequeño para que la boca se acostumbre al sabor
  • El mezcal es una bebida que tiene sabores muy sutiles, por lo tanto se toma solo, trago a trago para descubrir sus aromas
  • Un buen acompañamiento del mezcal es un vaso con agua que ayudara a limpiar las papilas y seguir disfrutando de la complejidad de su sabor

Hay quien lo toma con gajos de naranja o rebanadas de limón, con sal, sin sal, solo, curado, etc. Solo debemos recordar que ¡para todo mal mezcal y para todo bien también!


Debido al boom comercial del mezcal que mencioné al principio me parece adecuado que los consumidores seamos responsables y estemos educados para saber ¿Qué tomamos?, ¿Cuál es su origen?, ¿Cómo fue elaborado y manejado este producto? como información mínima, para poder apreciar lo que estamos bebiendo y darle la importancia ancestral que tiene para el pueblo mexicano.


Redacción
Paloma Ortiz



jueves, 21 de febrero de 2013

La comida del futuro herencia de nuestros antepasados…


¡Hablemos de bichos comestibles!


La palabra entomofagia se define como la ingesta de insectos o artrópodos, como parte de la dieta o habito alimenticio.

Quiero resaltar que su diversidad es enorme, se calcula que por cada diez animales en el planeta ocho son insectos; aunque no todos son aptos para la ingesta humana, los que sí lo hacen suman un gran numero.


Quizá para algunos de nosotros no suena tan extraña la idea de comer chapulines, gusanos de maguey, escamoles (huevos de hormiga) o algunos otros insectos que son comunes en distintos lugares del país y que se pueden encontrar con cierta accesibilidad en temporadas específicas del año. Y si bien, para una gran cantidad de mexicanos es algo coloquial para muchos otros es inimaginable ¿comer insectos? ¡¡cómo!! Esto mismo sucede a nivel mundial, existen en el globo terráqueo otros lugares como Asia, Australia, África y América central en los que también se tiene como costumbre alimentarse de estos pequeños animales, mientras que en el resto del mundo es incluso hasta un tema tabú.


Hablando de México particularmente, es bien sabido que el uso y consumo de insectos nos fue heredado por los grupos culturales que habitaban Mesoamérica; entendamos entonces que es una práctica común desde la época prehispánica. No nos debe extrañar entonces que tan solo en el centro y sur del país se tengan contabilizadas más de 500 especies que aun se consumen en la actualidad.


A últimas fechas hemos escuchado con frecuencia sobre los problemas para alimentar a la gran y creciente cantidad de seres humanos que poblamos este planeta; una preocupación bastante seria por ello es que se están invirtiendo esfuerzos para el desarrollo de los llamados alimentos del futuro, alimentos verdaderamente funcionales que puedan servir como suplemento y complemento de los que ahora consumimos. 






Y aunque pudiera parecer sorprendente para muchos, los insectos son hacia donde se dirigen la mayor parte de los esfuerzos de investigación; y como no, si al observar y evaluar a detalle sus componentes, los resultados son para dejar con la boca abierta a cualquiera; ¿no me creen? Chéquense estas cifras.


Si tenemos 100 gr de carne de res seca, su contenido de proteínas va del 54 al 57%, mientras que si tenemos 100gr de chapulines secos hay un 62 a 75% de proteína.


Ahora, según algunos estudios los insectos contienen aminoácidos esenciales (componentes que necesitan ser ingeridos en los alimentos pues no los produce el cuerpo humano) y en muchos casos su ingesta aporta cantidades mayores que las mínimas recomendadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO); además contienen calcio, magnesio, sales minerales y algunas larvas contienen ácidos grasos de buena calidad.


No extraña entonces que poco a poco se esté incrementando su consumo y que incluso se hable ya, de producción de mini-ganado para la alimentación futura de la creciente población mundial; considero que es momento de ocuparnos en México de la producción controlada como existe en otros países, para asegurar la supervivencia de las especies endémicas y con ello su consumo en el futuro.



Redacción 
Paloma Ortiz

Fotografía
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